TÚ ERES CAPAZ

Por - junio 03, 2020

acepta que eres capaz de hacerlo
Acepta Que Eres Capaz De Hacerlo
Habrás visto frases como: "sé exitoso", "piensa en grande" o "vive tu mejor vida". Pues, yo también. Precisamente, hoy pensaba en lo complicado que resulta para muchas personas trasladar estas expresiones al plano de la realidad. En lo complicado que suele ser creer que eres capaz de hacer o conseguir algo, sentir que también mereces las cosas maravillosas que les pasan a otros, o que incluso parece que te estén pasando a ti.

Muchos de estos reductos y frases sueltas, no sopesan los diferentes contextos y las circunstancias que rodean a cada uno de nosotros. Te puedes encontrar con personas que han crecido en contextos cuya finalidad es la de, en efecto, cuestionar su valía, sus dones, capacidades o habilidades. Creer que eres o serás capaz de lograrlo cuando todo a tu alrededor grita que no es posible, resulta tarea pesada que afrontar para muchos, tarea que no puede ser resuelta con tan solo un reducto, aunque ese precepto pueda tener influencia en el proceso.

Libros de autoayuda que no ayudan.

Empezaba este escrito como lo he hecho, pensando en que los libros de autoayuda son los grandes portadores de estas sentencias. Es posible que tú también hayas leído algún libro de autoayuda o tal vez muchos. Si bien los hay buenos, también los hay tan malos que no ayudan. Pero, no pretendo valorar qué tan buenos o tan malos son en este post. 

En lo que a mí respecta, mis libros favoritos de autoayuda suelen ser las biografías, es porque pienso que te extraen mejor de la fantasía que supone querer calcar o ponerte a reproducir cosas a ciegas y pensar que obtendrás justo los mismos resultados que obtuvo aquel otro personaje descontextualizado.
Las biografías, por los menos, nos dotan de un mayor contexto de valoración que no suelen aportar muchos libros de autoayuda. Te explican mejor por qué fulanito o menganito tomó cierta decisión, en cierto contexto y momento, y por qué obtuvo cierto resultado cuando, otros fulanos y menganos habrían hecho lo mismo y les habría llevado al fracaso.

Es importante confiar en ti.

Mientras escribo esto, me viene a la mente el relato de un emprendedor cuyo equipo presentó un proyecto en un concurso. Ganaron en su localidad, después compitieron a nivel nacional y mundial. Pero, lo curioso es cómo dice este emprendedor que se sentía  en cada una de las fases del concurso.

Conforme escalaban, recibían la atención y los elogios de diferentes personas alrededor del mundo, pero él se sentía como un fraude, como si fuera un impostor y estuviera fuera de lugar. Lo que son las cosas... A este joven le costaba creer que su proyecto fuera realmente tan bueno, que él era lo suficientemente capaz y merecedor de todas las cosas buenas que estaban pasando. Por fortuna, habló con alguien más experimentado cuyas palabras permitieron acallar un poco aquella otra voz tan, tan arraigada y que era fruto de un contexto que arrastraba.

Hay quien lo hace mejor que tú.

Lo contado no solo le pasa a este emprendedor. También nos pasa a otras muchas personas, en general a las que creamos, concretamente a las que escribimos. La de veces que he halagado a un escritor o escritora y he recibido a cambio muchas dudas y comparaciones, esa idea de pensar que siempre hay quien lo hace mejor que tú. Notar todas esas cosas y también autoexaminarme después, me hicieron descubrir que yo también recurría a lo mismo, pero sin ser muy consciente de ello. Me hace hasta gracia decirlo y me perdono, pero es que, cuando aprecias el talento, es difícil no preguntarte si alguna vez podrías estar a la altura de esa tan admirable majestuosidad.

Mi teoría es que los escritores son unos inseguros crónicos respecto a sus creaciones. No he conocido hasta hoy uno/a que no haya dudado alguna vez o demasiadas veces de lo que crea, me sorprendí viendo a los muy admirados y grandes confesarlo. Son los mismos que dicen que ayuda aprender a vivir con la otra voz y, que cuando empiezas a escribir y a la primera te parece una obra maestra, deberías empezar incluso a preocuparte. Sinceramente, no pienso que esto me ayude, pero he de asumirlo. Total, la idea de fondo es que busquemos el equilibrio, cosa que primero requiere ser conscientes de la inseguridad creativa crónica.

Exigencia pero con mucha cautela.

Hice los deberes pendientes, investigué y reflexioné. Empecé a ser más consciente de lo que pasaba con los escritos o conmigo, y me puse unos ejercicios, porque la autoexigencia puede sacar lo mejor o lo peor de ti (si no la manejas bien). Si cuando terminaba de escribir, en el fondo sentía que algo estaba bien escrito, ¿porqué diablos volvía a tener tantas dudas?
Cuando una persona que crees que escribe genial te responda como he dicho al principio, de verdad intenta empatizar, a veces los demonios son demasiado grandes y no se van con un par de elogios. 

A lo que iba, que me estoy yendo por las ramas. Parte de mis ejercicios consisten en aceptar los elogios así, sin más. "Gracias, yo también creo que ese texto ha quedado bien", "muchas gracias, yo también creo que tengo mucho talento", auto elogiarme lo que haga falta si eso me ayudará a no atascarme. Mantener la balanza entre la humildad y la soberbia, que tiene lo suyo. Porque, como decía  al principio, cada uno tiene un contexto o realidad diferente. Ese que igual dificulta que puedas creer o practicar un simple "acepta que eres capaz de hacerlo".


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