SER PACIENTE

Por - agosto 19, 2020

Ser paciente en la vida
Ser Paciente En La Vida.
Saber Esperar.
Que llegue lo bueno.

Cuando se trata de algo malo, preferimos que no llegue pronto o incluso que nunca llegue. Y si se trata de algo bueno, ¿a quién le gusta esperar?
A todos nos gusta que lo bueno se manifieste y que se manifieste cuando toca. Es como ese dicho sobre la justicia que se ha hecho muy popular: "la justicia tardía es injusta". Si es que, como puedes ver, no solo queremos que llegue lo bueno, sino que queremos que llegue a tiempo. Porque lo bueno que tarda en llegar puede convertirse en malo, si es que llega demasiado tarde. Tan tarde que ya ni se le pueda aplicar eso de "más vale tarde que nunca".

Ser el saco de boxeo.

A lo largo de mi vida, recuerdo haber presenciado situaciones en que por desesperación (sobre todo) algunas personas llegaban a hacer cosas que al final les arruinaban la vida, cuando con más paciencia su suerte habría sido otra. Lo comento ya que escribo pero, muy en el fondo, nunca he llegado a culpar a todos los que deciden no esperar más. Esto tampoco implica que caiga en un relativismo moral. Cuando otra persona es el saco de boxeo de la vida, es muy fácil caer en la tentación de juzgar sin haber vivido en carne propia sus motivaciones. Eso sí, siempre he admirado a la gente que sabe esperar, porque es más difícil seguir el flujo natural de las cosas mientras haya una vía más fácil aunque menos decorosa.

Conseguir fama y dinero.

Me viene a la mente una conversación sobre la fama que a veces tengo con mis hermanas. El punto de partida suele ser si es difícil o no ser famoso y ganar dinero gracias a ello.  Mi conclusión siempre es la misma: "no es tan difícil ser famoso y hacer dinero gracias a ello". Lo difícil es decidir si quieres llegar a ese punto a cualquier precio. Aunque algunos reciben golpes de suerte, la vía estándar implica dejar que las cosas sigan su curso natural y requerirá más esfuerzo, cierta astucia, paciencia y luego un poco de suerte. Las otras vías que se distinguen de esta, aunque también tienen su coste, no me parecen tan complicadas. Yo pienso que hacer lo correcto es más difícil que lo opuesto.

La urgencia (muy humana) por que las cosas buenas sucedan cuanto antes, a cada uno de nosotros nos lleva por caminos diferentes. Algunos deciden ya no esperar y jugar las cartas que les pone la vida, aunque no tengan muy cierto el coste. Otros deciden esperar.

La vida es abstracta.

He conocido a personas con extrema paciencia. De esas que ninguna turbulencia vital parece perturbar, pero también las he conocido muy impacientes. Según la situación en que nos encontremos, una u otra será la más acertada. No creo que la extrema paciencia o impaciencia sean defectos o virtudes en sí. Pienso que la posición vital de cada quién lo determina. Igual diría que la virtud está en saber cuándo esperar y cuándo no esperar más, aunque eso suena muy abstracto. Pero, después de todo, ¿acaso no es la misma vida un conjunto de abstractos? 

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