Escapada a Mallorca
Un 14 de febrero para la familia.
Estefanía Mbá


Querido diario viajero, si tuviera que resumir en una frase mi escapada a Palma de Mallorca sería “el viaje de la euforia”.
Lo primero que debo decir es que viví varios años en Mallorca y fue mi primera ciudad de acogida cuando llegué a España. Hice 4° de ESO y Bachillerato en Palma y dejé la ciudad para empezar la universidad.
Durante mis años universitarios iba los veranos a trabajar, pero después de acabar esa etapa no volví a pisar Mallorca. Creo habrán pasado siete años, hasta esta escapada de 2026: mi primer viaje del año.
Volver a Palma me ha traído muchos recuerdos. En esta ciudad viví situaciones complejas que moldearon mi forma de mirar la vida y conformaron parte de la persona que soy hoy, también me enamoré por primera vez de verdad en Mallorca.
Querido diario viajero, me maravilla las vueltas que da la vida y cómo el paso del tiempo nos da perspectiva.
Volví a Palma justo en las fechas de San Valentín para celebrar la vida de mi otra mamá y en verdad, para celebrar el amor familiar.
Esta escapada ha salido todo lo bien que esperaba y sigo sintiendo la emoción y la euforia en mi cuerpo.
Por la duración del viaje, no pude hacer muchas visitas, pero todo lo que vi de Palma, a pesar del paso del tiempo, me pareció igual que lo recordaba, salvo el aeropuerto que sufre obras y eso le da un aspecto menos aliñado.
Hice fotitos del amanecer y de las calles de la playa de Palma (Arenal). Y, aunque esperaba que estuviera todo desierto por estas fechas (porque Mallorca es otra historia en verano), tuvimos el placer de encontrarnos con celebraciones de un carnaval y estuvo bien ver la zona llena de vida.
Capturé la calle de Blanquerna despejada (mi hogar adolescente). ¡Cómo cambian las cosas cuando llega el frío! Blanquerna está abarrotada de turistas en verano, pero en invierno le falta mucha vida.
¡Ay, mi diario! Hablemos de la fiesta de cumpleaños, la razón por la que volví. Solo puedo decir que no tengo palabras. Hubo todo lo que hace que una fiesta merezca la pena: comida, bebida, buena música e invitados dispuestos a pasarlo bien. Quina vibra, no tinc paraules!
Tuvimos todo tipo de momentos emotivos. Reencuentros con seres queridos que llevaba años sin ver, abrazos efusivos; momento en que leí una carta que le escribí a la cumpleañera de parte de la familia (algunas personas me comentaron que lloraron y ella también se emocionó mucho). Y, por si fuera poco, como sorpresa especial contamos con la presencia de la mismísima Miss Yuma.




Para mí y creo que para muchos guineoecuatorianos, Yuma es para Guinea Ecuatorial lo que sería Beyonce para EEUU. Siento profundo respeto hacia su persona y admiración total por lo que representa como artista. Para mí fue un gran honor conocerla e intercambiar algunas palabras y, mientras escribo estas letras, se me ponen los pelos de punta.
Sé que no hay nada que pueda escribir sobre esta escapada que pueda reflejar todo lo que sentí, o incluso lo que siento ahora al recordar.
Como siempre, eso sí, de la ciudad me llevé mis recuerdos de escritora (para mi colección), un libro e hice la foto del reloj y la parada de gratitud.
Debo comentar, querido diario viajero, que mi miedo a volar no ha sido un gran problema en los vuelos de este viaje. No sé si tiene algo que ver con que este año he decidido tener más fe que miedo, pero me alegra que así fuera.









No me voy de la ciudad sin la foto de un reloj. El principal de la imagen tiene otro que se aprecia justo a la derecha. No te olvides: "El tiempo registra todas nuestras versiones y nos las recuerda".
Mi libro viajero lo escogí en un quiosco del aeropuerto. El título es: Blackwater II. El dique, de Michael Mcdowell.
Punto de gratitud: Parroquia de San Fernando (Las Maravillas), en Playa de Palma.
¿Cuál será la siguiente parada?








Querido diario viajero, es posible que mis palabras no sean suficientes para expresar todo lo que he sentido y ha pasado en este viaje, pero quiero dejar este escrito para que si alguna vez vuelvo a leerlo, me recuerde que la euforia puede surgir en los momentos y lugares menos sospechados.
