¿Prefieres tener dinero o poder?

Estefanía Mbá

Empezó con un voto, o mucho antes del voto.

Acostumbro a votar en las encuestas de Instagram. Pero a veces no puedo hacerlo, pese a mis ganas. A menudo las opciones son: blanco o negro, y yo soy de ver también los grises. Siempre quiero responder "depende" y explicar mis razones, aunque sé que no es lo que se espera cuando alguien te pide elegir un bando.

Hace años, antes de dejar Instagram (la cuenta que tengo ahora es de 2026), respondí una de esas encuestas: ¿eliges poder o dinero?

Me esforcé y le pregunté a la autora qué entendía por poder, porque el dinero también es una forma de poder. Me contestó que se refería a la influencia: la capacidad de mover a otros por ser quien eres, no por lo que tienes.

Elegí dinero. Y me quedé con la sensación de haber dado una respuesta inesperada, sin espacio para explicar el porqué.

En julio, el tema principal en mi entorno es el dinero. Y sé que es un tema que incomoda a muchos escritores, así que aprovecho para compartir lo que considero una opinión impopular.

Hablemos de porqué elegí dinero, a pesar de la definición de poder como influencia.

Voy a ser honesta y decir que entiendo que quienes nadan en dinero puedan responder que elegirían influencia, esa capacidad de persuadir por ser quien eres. Pero nunca he llegado a entender que quienes carecen de medios económicos, incluso los básicos, subestimen la importancia del dinero, al menos en nuestro mundo.

Casi todas las decisiones que tomamos al día tienen que ver con el dinero, sobre todo en Occidente: si compras en una tienda u otra; si eliges la fruta o el pollo por unos céntimos de más o menos; si puedes permitirte al menos tres comidas al día, en qué tipo de barrio puedes vivir; el tipo de viviendas a las que puedes acceder, la educación y oportunidades que te puedes permitir y, muchas veces, por qué no decirlo, el trato que vas a recibir.

En un mundo hipotético, utópico incluso, vale despreciar el dinero. Pero en esta realidad me parece hasta irresponsable no hacer nada por tenerlo. Y, ojo, estoy diciendo que es importante tener dinero porque mueve el mundo y, en verdad, mueve a la gente. No estoy diciendo que hay que hacer cualquier cosa por dinero.

La encuesta no hablaba de cómo obtendría el dinero o el poder como influencia por ser quien soy.

El planteamiento ofrecía dos posibilidades en las que, en teoría, se te daba lo uno o lo otro sin más. Y si puedo tener dinero sin más, ¿por qué no aceptarlo?

Considero que pensar que elegir el poder (como capacidad de persuasión) es moralmente superior a elegir dinero implica asumir que el dinero es malo per se.

Pero lo cierto es que quien quiere hacer cosas buenas, quien quiere cambiar el mundo de verdad, puede multiplicar el bien con dinero. Y, del mismo modo, quien quiere usarlo como medio de destrucción puede multiplicar el mal.

Lo malo no es el dinero, lo terrible pueden ser las intenciones de algunas personas que llegan a tenerlo. Para mí, el dinero es como un cuchillo: lo puedes utilizar para preparar tus alimentos o para cualquier atrocidad que se te ocurra. Pero no conozco a nadie que, pudiendo tener un cuchillo, se niegue a tenerlo porque puede herir.

A pesar de la pregunta de la encuesta, al menos en la práctica, el dinero sí que da poder, e incluso capacidad de persuadir.

Hay personas que tienen voz en este mundo y toman decisiones que afectan nuestras vidas, y las escuchamos y obedecemos solo porque tienen dinero y, por ende, poder.

Personas que, si hoy perdieran sus millones, serían vistas como bufones o auténticos payasos (con todo el respeto que se merecen estos profesionales, porque hacer reír es un arte difícil).

Es más, ni siquiera llegarían a payasos, porque carecen de tanto arte. Lastimosamente, la gente se ríe de sus chistes sin gracia para poder poner un plato en la mesa.

Y esto me lleva a otro poder que tiene el dinero: te da libertad. Al menos, más libertad de la que tienes si careces de él.

He visto cómo la falta de medios le quita la dignidad a la gente, y es algo muy triste que te rompe el corazón. Y, cuando lo ves, ya no lo puedes volver a ignorar. Te cambia. Te toca. Y tal vez te ha pasado a ti. Tal vez estás atravesando una situación en la que la falta de medios está dictando un destino distinto del que te gustaría para ti.

Quién sabe. Sé que habrá quien diga que hay gente desgraciada con dinero, pero yo pienso que el problema de esa gente no es tener dinero, es otro, pero ya lo trataremos en otro momento.

Y ya, llevando esto al plano personal, diré que convencer a las personas de hacer algo no es una de mis tareas favoritas. Lo hago si es mi responsabilidad o resulta imprescindible, pero muy en el fondo, prefiero pensar, en términos generales, que cada quien tome las decisiones que desee para su vida y asuma las consecuencias, buenas o malas, que conlleven sus acciones.

Y esto es todo por hoy.

Recuerda que suscribiéndote recibes de forma prioritaria el boletín mensual y tienes acceso a los que son exclusivos por correo.

Además, podrás descargar mi ebook Desvelo GRATIS: es un abecedario emocional, preguntas y reflexiones de la A a la Z. Porque ¿cuánto hace que no te haces preguntas importantes?

TE SUSCRIBES AQUÍ.

Fecha de creación: 30 julio.

Mis redes sociales