¿Confiar en las máquinas?

Estefanía Mbá

¿Es arriesgado confiarle nuestros sentimientos a una máquina?

¿Cuánto tiempo podemos esquivar un tema? Hay asuntos que se deben tratar en cuanto lo sentimos, porque el momento perfecto tiene la mala costumbre de llegar tarde, o de nunca dar la cara.

He evitado pronunciarme sobre el uso de la IA durante bastante tiempo. A cierta edad una aprende que los actos resultan más elocuentes que las palabras, pero nunca está de más poner los pensamientos por escrito. Aunque dicen que las palabras se las lleva el viento, yo creo que muchas veces se las llevan otros corazones y otras mentes. Hablar no es siempre banal.

Así que aquí va mi estreno con la IA: ¿es arriesgado confiarle nuestros sentimientos a una máquina? Y ya que abrimos el melón: ¿acaso somos los humanos mejores confidentes? ¿De verdad somos más fiables?

No vivo aislada, me ha llegado el debate sobre la IA (y las máquinas) y la cantidad de escenarios en que se cuestiona es inabarcable en un boletín. Cuando alguien me preguntaba sobre este tema, le decía: "debatir sobre IA sí o IA no es una pérdida de tiempo". Lo decía porque creo que la IA es el futuro y ya estamos en él.

La gente podrá hacer todos los berrinches o dar pataletas, pero hablamos de una herramienta poderosa y por eso pienso que ha llegado para quedarse.

Nos choca todavía por su novedad y porque está arrasando con todo lo que conocemos, con lo que ya era nuestra zona de confort. Y, admitámoslo, duele salir de la zona de confort.

En mi opinión, será difícil imaginar nuestra vida sin IA en un futuro, uno no muy lejano, tanto como ahora cuesta imaginarnos sin electricidad o sin internet (donde ya es regular). Será difícil imaginar cómo habíamos podido vivir sin esto antes.

En las últimas cartas intercambiadas con mi amiga (para los nuevos, es algo que hago), tocamos este asunto y le explicaba que es difícil parar el progreso, aunque llegue con desventajas.

La IA ha venido para quedarse y en unos años nos parecerá normal que una empresa se niegue a contratarte porque desconoces cómo usarla.

Igual los puntos anteriores se pueden considerar más genéricos, así que hablemos de la cuestión que da título a este boletín. De la parte emocional, de ese "algo" humano que sentimos que nos quita la IA.

Hace muchos años vi un documental, creo que en YouTube, en el que se mostraba toda una industria construida alrededor de muñecas y muñecos de compañía. He de decir también que el mercado masculino entonces era más extenso.

Esas muñecas de silicona de tamaños varios hacían de esposas, compañeras de vida, amigas y vete a saber qué más. Lo que los usuarios echaban de menos era que se pudieran mover de manera autónoma y hablar (cierto grado de inteligencia programable). Todos coincidían en que les iba mejor tener estas relaciones que tratar con seres humanos.

Fue flipante descubrirlo. Tenía mil preguntas y, quizás por eso, cuando he visto los datos sobre la cantidad de personas que tienen a Chat Gpt como psicólogo de cabecera o amiga íntima, a pesar de que la narrativa dominante es que es algo arriesgado, en lugar de juzgar yo también, me han surgido más preguntas que quiero compartir en este boletín.

Hace poco le comentaba a mi hermana que, si quieres conocer a las personas que te rodean, te tienes que conocer a ti primero.

Se lo dije porque, si bien los seres humanos tenemos una tendencia casi obsesiva a creernos especiales y únicos, y no digo con esto que no haya gente especial y única, la realidad es que en general y en grupos homogéneos actuamos exactamente igual, casi siempre, cuando nos vemos ante las mismas circunstancias.

Quizás ahora te cueste verte como alguien que se compraría un muñeco o muñeca de compañía.

Quizás aún no te ves como alguien que utilizaría la IA como amiga íntima o psicólogo de cabecera, pero tal vez, solo tal vez, es que no te has visto en las situaciones que te empujan a hacerlo.

Puede ser cierto que es arriesgado confiarle nuestros sentimientos a la IA o a una máquina, pero ¿acaso somos los humanos mejores confidentes y más fiables?

¿Existe algún tipo de daño, sobre todo, emocional que puedan causarnos las máquinas (o la IA) que no nos estemos causando entre nosotros actualmente?

¿Qué le lleva a las personas a buscar refugio en las máquinas o la IA y por qué no tratamos de indagar más en ello y solucionarlo si tanto nos preocupa?

Mi hipótesis (llevo unos años pensando esto) es que la humanidad será el lujo del futuro. Ya lo dije en este texto.

La IA, las máquinas... tendrán tanto protagonismo y serán tan accesibles que el verdadero lujo será lo humano. Y digo lujo porque los servicios ofrecidos por humanos (de manera directa) serán más caros.

Que te atienda un ser humano cuando llamas a cualquier entidad será el servicio premium. Los artículos artesanales serán más caros de lo que son ahora y, cómo no, la experiencia artística también cambiará.

Como ya tenemos música hecha por IA y personajes IA que la interpretan, nos encontraremos ante nuevas profesiones artísticas como: intérpretes de IA o representantes de IA. Artistas que van a cantar las canciones molonas de tu personaje IA favorito, y vamos a pagar para asistir masivamente a esos conciertos. Guarda este boletín para cuando pase.

Como escritora, no puedo concluir esta newsletter sin mencionar que los libros escritos por humanos se van a valorar de forma diferente. No sé si mejor o peor, pero quiero creer que lo primero. O eso espero.

No obstante, lo que le digo a cualquier persona cercana que escribe o ama el arte es:

Aprende a utilizar la tecnología y herramientas como la IA a tu favor, porque pelear contra esto es una batalla en la que, probablemente, saldrá perdiendo quien la emprenda. Nunca se sabe, podrías ganar algún día la guerra, ¿pero a qué precio? ¿Compensa?

En fin, el tema central en mi vida este mes de junio está siendo la IA, por eso he querido hablar de ello en el boletín de este mes. Te leo si quieres compartir ideas. Al final de la sección hay un cuadro para dejar comentarios, es aquí.

Y para terminar..., comentarte que tienes una nueva entrevista en el blog. Puedes leer lo que nos cuenta Lis Samarah AQUI, la autora de Los monstruos a veces también son mariposas: Ecos de una vida.

Nos leemos en la siguiente noche en vela. Y si quieres compartir este correo con alguien a quien le gustaría, ¡adelante! La suscripción para recibir el siguiente es AQUI.

Por cierto, por problemas técnicos este boletín ha llegado a la web, en lugar de ser exclusivo por correo, pero si te gustaría leer más cosas por aquí, me lo puedes decir.

Fecha publicación: 22 junio 2026.

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